
En Octubre de 2005, fue dada en acogimiento preadoptivo en La Orotava (Tenerife), residiendo con su nueva familia casi tres años, hasta que, por orden judicial, tras una demanda de la madre biológica, el 10 de mayo de 2007, la separaron de esta familia ingresándola nuevamente en un centro de menores del Cabildo de Tenerife.
Más tarde devolvieron la niña a la madre biológica, con la que permaneció alrededor de un año. A finales de Octubre de 2008, y tras la petición de su madre biológica para que protección de menores se hiciera cargo nuevamente de ella, volvió a un centro, el cuarto en su corta existencia.
En Marzo de 2009 se dictó sobre Piedad un desamparo provisional que al parecer ha derivado a firme en Mayo, cerrándose definitivamente su regreso a la familia biológica.
Al parecer, se está estudiando la posibilidad de un nuevo acogimiento preadoptivo.
Piedad ha pasado casi toda su vida en centros de menores. Lleva más de diez meses en el último de ellos.
Querida Piedad:
Ya sé que este no es siquiera tu nombre de verdad. Te lo pusieron para protegerte, porque eres menor.
Pero eres una niña de carne y hueso. Existes, y ya has cumplido 8 años.
Rota y maltratada por las decisiones de las instituciones que debían velar por ti.
Ha llovido mucho desde aquel 10 de Mayo de 2007, en que se te llevaron de la Orotava para devolverte a tu madre biológica.
He leído que presentas trastornos físicos y de carácter. He leído que tu madre de acogida, que se llama Soledad, no te ha podido olvidar y sigue pidiendo una información que se le niega sistemáticamente. Y el Defensor del Pueblo también pregunta por ti.
“Tu caso” ha tenido mucha repercusión social, e incluso institucional. Recogida de firmas, mociones municipales…ahora todos quieren trabajar para solucionar tu vida.
Hay otro niño, que se llama Diego, y que tiene una historia parecida a la tuya. Le llaman el niño de El Royo.
Tu historia y la de Diego tienen en común la evidencia de un tremendo fracaso de la justicia y de los servicios de protección del menor.
Dicen que la justicia no regula afectos, sino derechos entre las personas.
No creo que haya habido maldad o crueldad en todo esto. En cambio, sí creo que hay una gran ignorancia, mal uso de eso que suena tan bien: “el interés superior del menor”.
Porque se ha usado con prepotencia, como un escudo que golpea a todos, y fundamentalmente a ti, que acabas de cumplir 8 años.
¿Y ahora qué?
¿Pasamos página? ¿Empezamos a escribir en una hoja en blanco, como si todo lo vivido en tus ocho años no tuviera valor?
También he leído que fuiste feliz en La Orotava. Espero que guardes buenos recuerdos y que puedas recurrir a ellos cuando estés triste, cansada.
No sé cómo pasas el tiempo, qué música te gustará, tu asignatura preferida, si guardas algo que tenga mucho valor para ti. No sé qué te gustaría ser de mayor. No sé casi nada de ti, ni siquiera tu nombre de verdad.
Si fueras mi hija, que aún está en camino, te diría:
“Adelante, lucha por cada rayo de sol, por cada instante de felicidad. No estamos todos locos. No cierres la puerta todavía. Ocho años son pocos, tendrás que vivir muchos más, y en ellos habrá momentos de una felicidad que no puedes ni imaginar."
Yo tampoco me olvidaré de ti. Te envío todo mi amor, todo mi cariño.
La naturaleza tiende a sanar y enderezar todo aquello que los seres humanos maltratamos y destrozamos con nuestra estupidez.
Los árboles, aunque se les mutile, siempre tienen tendencia a crecer y desarrollarse como lo que son, grandes y majestuosos.
Esa esperanza y ese deseo tengo hoy para ti, Piedad que no te llamas Piedad, niña preciosa que espera que decidan su futuro con cuidado y sin más sufrimiento.